Todo lo que debes saber sobre los pescados grasos

Una alimentación sana no es aquella que deja fuera las grasas (saludables) sino aquella que incluye grasas de calidad en la cantidad suficiente. Además de en los aceites vegetales, los oleaginosos o algunas frutas como el aguacate, las grasas saludables también se encuentran en el pescado. En concreto, en los pescados grasos también conocidos como pescado azul.

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Por pescados grasos entendemos aquellos que son mucho más activos que el denominado pescado blanco, de ahí su necesidad de grasa. Los pescados grasos más conocidos son el salmón, la sardina, la anchoa, la caballa, el arenque y el atún. La peculiaridad de estos pescados reside en que contienen entre un 5% y un 12% de lípidos, frente al 1-4% de los conocidos como magros (lenguado, merluza, bacalao o lubina). Pero ojo, cuando hablamos de materias grasas y lípidos nos referimos a las grasas saludables. Además de su riqueza en hierro, zinc o yodo, este tipo de pescados aporta una gran cantidad de omega-3.

Numerosos estudios han probado que el consumo regular de pescado azul reduce los problemas cardiovasculares. Además, estas grasas juegan un papel importante en el desarrollo de las funciones cerebrales y de la vista. Asimismo, tienen efectos beneficiosos sobre algunos problemas de depresión y un impacto positivo sobre el sistema inmunitario.

Además, su alto contenido en omega-3 y ácidos grasos, es muy beneficioso para todas aquellas personas que sufran de colesterol alto.

Este tipo de pescado aporta vitamina A, B, D y E así como potasio, magnesio o calcio. Es una perfecta alternativa para aquellos que buscan fuentes de calcio más allá de los productos lácteos.


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