4 razones para hacer un descanso mientras trabajas

Empiezas la mañana con mucha energía y concentración. Pero al cabo de un rato notas cansancio, una ligera molestia en la espalda y que tu esfuerzo no está resultando tan productivo como a primera hora. Ha llegado el momento de hacer una pausa.

 

¿A qué llamamos hacer un descanso?

Dentro del ámbito laboral, entendemos descanso como la breve pausa que se realiza mientras estás trabajando y que te permite desconectar durante unos minutos, volviendo a la tarea después.

Tu convenio o contrato estipula de cuanto es el descanso, sino, por regla general, si tu jornada laboral excede las 6 horas diarias te corresponde un descanso que no puede ser menor a 15 minutos (considerado tiempo efectivo de trabajo).

Los especialistas recomiendan no estar más de 3 horas seguidas sin levantarte de tu puesto de trabajo. Por otro lado, no se puede generalizar y aconsejar hacer pausas cada 60 minutos. Cada persona funciona de manera distinta.

Hay quienes prefieren concentrarse al máximo en un asunto durante tres horas seguidas hasta concluirlo. Por el contrario otros necesitan hacer una alto en el camino cada media hora. En cualquier caso, no fuerces o pospongas los descansos en virtud de unas estadísticas y tómate un respiro cuando realmente sientas que lo necesitas.

Algunas sugerencias:

  • Dar un paseo de camino al restaurante (nada de comer delante del ordenador)
  • Estirar las piernas sin salir de la oficina, confraterniza con tus compañeros en las zonas comunes
  • Realizar pequeños estiramientos de espalda y extremidades superiores
  • Conversar con un compañero
  • Cambiar de actividad
  • Observar por la ventana y descansa la vista
  • Tomarte un tentempié
  • Beber café o

1. Descansa la vista

¿Tu día transcurre frente a una pantalla de ordenador? Si has contestado afirmativamente, ya habrás notado tus ojos más secos y cansados. El motivo es que cuando estás concentrado frente al monitor parpadeas menos.

Estar expuesto a la luz azul durante largos períodos de tiempo, la falta de medidas de seguridad en el trabajo y no llevar una adecuada higiene visual son tres de los factores que perjudican seriamente la salud de tus ojos.

Por otro lado, los expertos recomiendan no trabajar frente a una fuente de luz directa como puede ser una ventana o cristalera. Si es tu caso coméntalo con la persona responsable. Además, recuerda pestañear con cierta frecuencia para favorecer la lubricación natural de los ojos.

Estas acciones sumadas a los pequeños descansos que realices durante la jornada contribuirán a mejorar tu salud visual.

2. Te ayuda a superar el bloqueo mental

Lees la misma frase cinco veces (y eres incapaz de recordarla), no consigues fijar tu atención y sientes que se te va la mañana si hacer nada. Lo que estás haciendo no es productivo, no avanzas y te agobias, sobre todo si el tiempo juega en tu contra.

Acéptalo, antes de sentirte culpable por no hacer nada y dejar escapar el tiempo, es mejor cambiar de tarea y lograr que ese tiempo sirva para algo. No hay nada peor que la sensación de desperdiciarlo.

¿Estás seguro que no hay otra tarea que puedas hacer? Piénsalo bien y dedícate a ella. Luego retomarás con más ganas la tarea y con la satisfacción de haber cumplido un objetivo.

Hacer pequeñas paradas resulta imprescindible para recuperarse del esfuerzo realizado. Así evitarás que se acumule la fatiga y aparezca el bloqueo mental.

3. Previene los dolores musculares

Permanecer largos periodos de tiempo en una misma postura, sea sentado o de pie, conlleva una actividad que puede forzar las estructuras musculares. Por ello es necesario activarlas a fin de que sigan funcionando correctamente.

La manipulación repetida de objetos puede ser perjudicial para la adult-black-and-white-black-and-white-440581musculatura, incluso en el caso de que estos no pesen demasiado o la fuerza ejercida sea mínima. El uso continuado del teclado y el ratón obliga a los músculos a actuar durante largos periodos de tiempo. Este hecho puede provocar otras dolencias, por ejemplo en los brazos.

El equilibrio entre actividad y descanso es indispensable para mantener y favorecer la salud. En estos períodos de descanso será preferible moverse en vez de continuar con una actitud sedentaria. En la medida de lo posible, y dependiendo de cada persona y sus circunstancias, lo recomendable sería hacer estos descansos cada 45 minutos o, como mínimo, cada dos horas. 

4. Aumenta tu productividad

Son muchos los trabajadores que, pensando en que van a rendir más, tratan de emplearse a fondo durante muchas horas seguidas, incluso saltándose la comida.

Esta es una idea errónea. Al no realizarse los descansos necesarios disminuye la concentración y pueden cometerse errores. Esto supone una labor extra de revisión del trabajo. Lo conveniente es trabajar acorde a tus niveles de energía (no al contrario) y reducir el mayor número de distracciones posible.

El ritmo ultradiano

Hace más de 50 años, el investigador del sueño Nathaniel Kleitman descubrió que nuestro ciclo del sueño tiene picos y valles en los que el sueño varía entre profundo y ligero. Estos procesos duran 90 minutos.

Posteriormente demostró que nuestro cuerpo opera de la misma manera, es decir, con ciclos de 90 minutos a lo largo del día. Por tanto, nuestro cerebro puede mantenerse concentrado en la misma actividad unos 90-120 minutos (según cada persona).

Da igual las horas seguidas que pases frente tu escritorio. Más allá de los 90 minutos no es probable que vayas a estar centrado en ello. Aprovecha esa hora y media y después haz una pausa. Verás cómo tu productividad mejora notablemente. Es más, estudios demuestran que los trabajadores más productivos realizan sus tareas durante 52 minutos totalmente centrados en lo que están haciendo, tras los cuales descansan 17 minutos.

Al final, se trata de concentrar los períodos de trabajo duro y concentración en un tiempo concreto y después hacer una pausa. Y así sucesivamente a lo largo de la jornada. Empieza desde hoy mismo a tomarte en serio el descanso. Notarás la diferencia.


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