La importancia de beber agua en el trabajo para mejorar tu productividad

Uno de cada tres adultos bebe menos de un litro de agua al día. Puede parecer un dato banal y sin importancia, sin embargo, es una cifra demasiado alta si tenemos en cuenta todos los beneficios físicos y psicológicos ligados a una buena hidratación.

Aproximadamente, el 65% de la masa corporal de un adulto se compone de agua. Estudios revelan que una reducción de un 1% en el volumen de agua puede traducirse en un descenso de nuestra productividad hasta en un 12% y podría verse reducida hasta un 50% si la deshidratación es más severa. Así pues, existe una estrecha relación entre la correcta hidratación y la productividad.

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Además, una ligera deshidratación puede ocasionar fatiga, dolores de cabeza o pérdida de concentración. Pero ojo, cuando hablamos de hidratación, hablamos de agua, las bebidas con alcohol y el café son diuréticos que entrañan una pérdida de agua importante.

Los causantes de la deshidratación de un empleado pueden ser varios: oficinas con la calefacción demasiado alta, el estrés, una elevada carga de trabajo, o incluso las reuniones o exposiciones en las que una persona tiene que hablar demasiado.

Una buena hidratación es más importante de lo que podamos pensar ya que permite:

Mejora en la actividad física. Durante la práctica de ejercicio físico perdemos entre un 5 y un 10% de agua y por eso es muy importante reponerla a través de la hidratación.

Refuerzo de las capacidades cognitivas. La deshidratación conlleva pérdida de concentración y fatiga, así como decaimiento de la función cerebral.

Alivio de los dolores de cabeza. La deshidratación es una de las principales causas de los dolores de cabeza y las migrañas.

Pérdida de peso. Beber más litros de agua durante una dieta acelera el metabolismo y puede favorecer la pérdida de peso.

Fortalecimiento del metabolismo. Las personas bien hidratadas reducen el riesgo de padecer constipados.

Regulación del humor. Estudios demuestran que mantenerse hidratado ayuda a pensar de manera racional y ayuda a controlar el mal humor.

Los expertos recomiendan beber al menos dos litros de agua al día. Procura beber regularmente a lo largo de la jornada, así como consumir piezas de fruta.


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