Consejos para dormir bien y ser más productivo

El sueño es una cuestión esencial en nuestro día a día. Las noches en las que no dormimos bien repercuten directamente en nuestro organismo y en nuestro estado de ánimo. Dormir bien es sumamente importante para nuestra salud y, por lo tanto, no es algo que debamos tomarnos a la ligera.

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Tener un sueño reparador nos ayuda a afrontar en día con energía renovada y un mejor estado de ánimo que beneficiará nuestra productividad y la relación con nuestros compañeros de trabajo. Sin embargo, a menudo comentemos errores que afectan negativamente a la calidad de nuestro sueño. Hoy te damos algunos consejos, rutinas que deberías llevar a cabo antes de acostarte, para que duermas como un bebé.

1. Ducha relajante. Dormir mal tiene consecuencias físicas, como el cansancio o el aumento de peso, y psicológicas, como ansiedad o dificultad para concentrarse. Aunque no todos tenemos las mismas necesidades a la hora de dormir, lo cierto es que los especialistas estiman que dormir menos de 6 horas diarias puede derivar en una alteración de la salud. Dormir no es siempre tarea fácil así que deberíamos establecer una serie de rutinas que favorezcan un sueño de calidad. Por ejemplo, darse una ducha. Puede parecer algo insignificante pero una ducha puede ayudarte a eliminar la polución electromagnética acumulada a lo largo del día, culpable de que nuestro organismo se oxide. Una ducha caliente ayuda a que nuestros músculos se relajen, sin embargo, recomendamos que acabes la ducha con agua tibia (o fría) para disminuir tu temperatura corporal y así favorecer unas mejores condiciones para el sueño. El frío ralentiza la circulación sanguínea y, consecuentemente, nos adormece. Al contrario de lo que popularmente se piensa, darse un baño caliente a última hora de la tarde es contraproducente para la calidad de nuestro sueño. En relación a la temperatura, también debemos tener en cuenta la temperatura ambiente de la habitación. Una habitación con una temperatura demasiado alta solo augura un sueño de mala calidad.

2. Cena ligera. Seguro que alguna vez has experimentado la nefasta sensación de acostarte tras una cena copiosa. Tener el estómago demasiado lleno no facilitará que caigamos en los brazos de Morfeo así como así. Para hacer la digestión necesitamos una gran cantidad de energía que nuestro cuerpo debe activar. Lo ideal es tener una cena ligera evitando salsas, fritos y postres demasiado dulces. Por supuesto, debemos evitar el alcohol y el café y las cantidades de alimentos deben ser razonables. No deberíamos acabar de cenar con la sensación de estómago pesado. Te aconsejamos que cenes a una hora prudencial para dejar que pase al menos una hora antes de acostarte.

3. Apagar las pantallas. Tenemos la malísima costumbre de dormirnos viendo la tele o consultar nuestro teléfono móvil en la cama justo antes de dormir. Está demostrado que las personas que tienen este hábito tardan más en dormirse y sufren más problemas de insomnio. Te recomendamos que sustituyas tu teléfono móvil por un buen libro. ¿Por qué las pantallas son grandes enemigas del sueño? Por la luz azul que emiten. Su famosa luz azul hacen que se activen los receptores fotosensibles de la retina del ojo, favoreciendo que nos desvelemos.

4. Respirar y meditar. Después de darte esa ducha relajante, cenar ligero y leer unas páginas de un buen libro, puedes practicar algunos ejercicios de respiración. Concéntrate en la respiración y deja ir cualquier otro pensamiento.

Estas pequeñas costumbres facilitarán que caigas en un sueño de calidad rápidamente. Tu físico y tu estado de ánimo te lo agradecerán y, por supuesto, verás cómo aumenta tu productividad y rendimiento en tu trabajo.

 

Fuente: Fitnext


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