comida de empresa de Navidad

Cómo organizar la comida de empresa de Navidad sin morir en el intento

Hay un momento del año en el que alguien pronuncia una frase aparentemente inocente: “¿Qué hacemos este año para la comida de empresa de Navidad?”.

Y empieza el caos.

Buscar una fecha en la que pueda todo el mundo. Encontrar un sitio que no esté ya reservado desde julio. Cuadrar el presupuesto. Revisar intolerancias y preferencias alimentarias. Pensar cómo llega y vuelve la gente. Conseguir que el plan guste a quienes quieren fiesta y también a quienes estarían encantados de volver a casa a las diez.

Y, cuando por fin parece que todo está bajo control, alguien hace la pregunta definitiva:

“¿Y después de comer qué hacemos?”

Organizar las comidas de empresa de Navidad puede convertirse fácilmente en un segundo trabajo durante unas semanas. Pero hay algo que, entre reservas, menús y presupuestos, no deberíamos perder de vista.

La comida de Navidad no es solo una comida.

Es uno de los pocos momentos del año en los que puedes reunir a tu equipo fuera de la rutina, celebrar lo conseguido, agradecer el trabajo realizado y crear una experiencia que diga algo sobre cómo sois como empresa.

Así que quizá la primera decisión no sea carne o pescado.

Quizá haya que empezar un poco antes.

La comida de empresa de Navidad es mucho más que reservar un restaurante

Pensemos en cuántos momentos comparte un equipo a lo largo del año.

Reuniones. Videollamadas. Presentaciones. Cafés rápidos. Mensajes de Teams que empiezan con “una cosita rápida” y, misteriosamente, dejan de ser rápidos.

La comida de Navidad de empresa rompe con todo eso.

Durante unas horas desaparecen los escritorios, las reuniones y las tareas pendientes. Se encuentran personas que quizá llevan meses trabajando juntas a través de una pantalla. Se mezclan departamentos. Se recuerdan anécdotas. Se celebran resultados.

Y ahí existe una oportunidad importante para RR. HH., ventas y para cualquier responsable de equipo: convertir la celebración en una extensión de la cultura empresarial.

Porque si durante todo el año hablamos de innovación, cercanía, sostenibilidad, creatividad o cuidado de las personas, tiene sentido que uno de los grandes eventos internos del año también transmita esos valores.

Y aquí va una pregunta:

Si todas las empresas celebran la Navidad exactamente de la misma manera, ¿qué dice vuestra celebración sobre quiénes sois como empresa?

Antes de elegir restaurante, piensa qué quieres conseguir

Cuando toca organizar una comida de empresa, lo normal es empezar buscando sitios.

Tiene lógica.

Pero antes de abrir veinte pestañas con restaurantes, espacios y menús de grupo, hay una pregunta mucho más útil:

¿Qué queremos que nuestro equipo se lleve de esta celebración?

Quizá quieras agradecer un año especialmente exigente. Celebrar que habéis alcanzado los objetivos. Reforzar la relación entre departamentos. Dar la bienvenida a muchas incorporaciones nuevas. Reconocer al equipo comercial después de meses persiguiendo cifras. O simplemente regalar a todos unas horas para pasarlo bien juntos.

El objetivo cambia la experiencia.

Y tenerlo claro desde el principio facilita prácticamente todas las decisiones que vienen después: presupuesto, espacio, actividades, comunicación, ambientación e incluso el tipo de comida.

Porque una celebración pensada para sorprender no se organiza igual que una diseñada para generar cohesión entre equipos.

La fecha importa. El menú también.

Pero el para qué debería venir antes.

Cómo organizar comidas de empresa de Navidad que la gente recuerde

Seamos realistas: probablemente nadie vuelva en enero diciendo:

“Todavía estoy pensando en aquel menú de tres entrantes, segundo y postre”.

Puede que estuviera buenísimo. Pero lo que solemos recordar son los momentos.

Por eso, si queremos organizar comidas de empresa de Navidad originales, merece la pena pensar en la experiencia completa y no únicamente en lo que ocurre alrededor de la mesa.

Sal del “restaurante + copa + hasta el año que viene”

No tenemos nada en contra de los restaurantes.

Ni de las copas.

Pero llevamos unos cuantos años organizando comidas y cenas de Navidad para todo tipo de empresas y si algo hemos aprendido es que hay vida más allá de la fórmula de siempre.

Un espacio inesperado, una experiencia gastronómica, una temática, música en directo, una actividad entre equipos, una sorpresa que nadie esperaba…

Hay muchas maneras de transformar una comida de empresa sin convertirla necesariamente en una superproducción.

La creatividad no siempre consiste en hacer más.

A veces consiste simplemente en hacer algo especial que tenga sentido para tu equipo.

Haz que vuestra cultura también se siente a la mesa

Este punto es especialmente importante.

Una empresa no deja de ser quien es cuando llega diciembre.

Si la sostenibilidad forma parte de vuestra cultura, puede estar presente en la elección del espacio, los proveedores o los materiales utilizados.

Si defendéis la creatividad, quizá tenga poco sentido organizar exactamente la misma celebración que todo el mundo.

Si habláis de bienestar laboral y conciliación, conviene pensar en horarios, desplazamientos y en lo fácil —o difícil— que será para las personas asistir.

Y si uno de vuestros valores es poner a las personas en el centro, esta es una ocasión bastante buena para demostrarlo.

La cultura empresarial no es únicamente lo que aparece escrito en una presentación corporativa.

También está en las experiencias que creamos para las personas que forman parte de la empresa.

Diseña pensando en personas, no en “la plantilla”

“La plantilla” no cena.

Cenan Marta, Luis, Elena, Carlos y otras 150 personas con horarios, edades, gustos, situaciones familiares y necesidades diferentes.

Por eso, una buena organización debe contemplar cuestiones como las preferencias alimentarias, alergias e intolerancias, accesibilidad, ubicación, transporte, horarios o conciliación.

No significa que podamos crear 150 celebraciones diferentes.

Significa intentar que participar resulte sencillo para el mayor número posible de personas.

Porque una experiencia de empleado difícilmente será memorable por los motivos correctos si para disfrutarla alguien ha tenido que superar una gymkhana logística.

Sorprender no significa complicarlo todo

Hay una tentación bastante habitual cuando buscamos ideas para comidas de empresa: añadir cosas.

Actividad. Fotomatón. DJ. Sorteo. Espectáculo. Regalos. Concurso. Otra actividad por si la primera actividad no era suficiente actividad.

Y llega un momento en el que hemos creado unos Juegos Olímpicos corporativos.

Sorprender no consiste en llenar cada minuto.

Una buena idea, bien ejecutada y coherente con la empresa, puede generar mucho más impacto que diez acciones desconectadas.

La pregunta no debería ser “¿qué más podemos meter?”.

Sino “¿qué hará especial esta experiencia? ¿Qué tiene sentido incluir?”.

Ideas para comidas de empresa de Navidad diferentes

No existe una fórmula universal para organizar la celebración perfecta. Y menos mal.

La experiencia puede diseñarse en función de lo que quieras conseguir con ella.

Si quieres celebrar, puedes convertir los grandes momentos del año en parte de la experiencia: reconocimientos, hitos, anécdotas o incluso pequeños guiños que solo vuestro equipo entienda.

Si quieres sorprender, cambia alguno de los elementos que todo el mundo da por sentado: el espacio, el formato de la comida, el entretenimiento o incluso la forma en la que se descubre qué vais a hacer.

Si quieres reforzar vínculos, incorpora actividades que permitan relacionarse a personas que normalmente no trabajan juntas, sin obligar a nadie a participar en una dinámica que recuerde sospechosamente a una reunión de lunes.

Si quieres transmitir vuestros valores, hazlos visibles en las decisiones del evento. No hace falta colocar un cartel enorme con la palabra “INNOVACIÓN”. De hecho, mejor que no. Se trata de que la experiencia sea coherente con aquello que defendéis como organización.

Y si simplemente quieres que el equipo se lo pase bien, también es un objetivo perfectamente válido. No todas las celebraciones necesitan una gran moraleja. A veces crear un buen recuerdo juntos ya hace bastante por el compañerismo y el sentimiento de pertenencia.

El error: acordarse de la comida de Navidad cuando ya es Navidad

Tenemos malas noticias.

Si estás pensando en organizar la cena de empresa de Navidad cuando las luces ya están puestas en la calle, puede que vayas un poco tarde.

Las fechas más demandadas, los espacios con mayor capacidad y algunos proveedores pueden tener disponibilidad limitada conforme se acerca diciembre.

Por eso, cuanto mayor sea el equipo o más ambiciosa la experiencia, más sentido tiene empezar con tiempo.

Primero conviene definir el objetivo y una estimación de asistentes y presupuesto. Después llegará el momento de buscar espacios, cerrar proveedores, diseñar la experiencia, organizar desplazamientos si fueran necesarios y preparar la comunicación.

Sí, la comunicación.

Porque la experiencia no empieza cuando alguien se sienta a la mesa.

Puede empezar semanas antes con una invitación capaz de despertar curiosidad, pequeñas pistas sobre lo que va a ocurrir o una comunicación que convierta la celebración en algo que el equipo realmente esté esperando.

Y eso nos lleva a otra cuestión.

¿Quién se encarga de todo?

Up eventos: tú piensa qué quieres celebrar. Nosotros, cómo hacerlo realidad

Organizar un evento de Navidad para empresas tiene una parte divertida.

Y luego están los presupuestos, llamadas, proveedores, disponibilidad, cambios de última hora, producción, transporte, tiempos, montajes y ese pequeño detalle que nadie había contemplado hasta 24 horas antes.

Precisamente por eso existe Up eventos.

En Up Spain ayudamos a las empresas a transformar una celebración en una experiencia conectada con su cultura, sus valores y las personas que forman parte de ella.

No se trata simplemente de encontrar un sitio para comer.

Se trata de entender qué quieres conseguir, desarrollar una propuesta creativa alrededor de ese objetivo y conseguir que todas las piezas funcionen juntas.

Desde la conceptualización de la experiencia hasta la gestión de espacios, proveedores, actividades, comunicación y producción, el objetivo es que RR. HH., Ventas o el equipo encargado de la celebración pueda centrarse en lo verdaderamente importante: disfrutar.

Porque delegar la organización no significa que el evento deje de tener vuestra personalidad.

Precisamente, al contrario.

Significa contar con ayuda para convertir vuestra cultura en una experiencia que el equipo pueda vivir.

La mejor comida de empresa de Navidad es la que se sigue comentando en enero

En unas semanas se desmontarán las luces, desaparecerán los árboles de Navidad y alguien preguntará inevitablemente cuándo vuelven los festivos.

La comida también habrá terminado.

Pero puede que quede aquella conversación entre dos departamentos que apenas se conocían. La sorpresa que nadie esperaba. El momento en el que celebrasteis todo lo conseguido. La anécdota que seguirá apareciendo meses después en las reuniones.

Eso también construye cultura.

Las comidas de empresa de Navidad pueden ser simplemente una cita más en el calendario.

O pueden convertirse en una oportunidad para agradecer, sorprender, conectar y recordar a las personas por las que merece la pena formar parte de ese equipo.

Porque Navidad hay todos los años.

Que tu equipo recuerde cómo la celebrasteis juntos ya es otra historia.

¿Cuándo se debe empezar a organizar una comida de empresa de Navidad?

Cuanto mayor sea el número de asistentes y más personalizada sea la celebración, más recomendable es empezar a organizarla con antelación. Definir primero asistentes, presupuesto y objetivo permite buscar después espacios, proveedores y actividades que realmente encajen con la experiencia que quiere crear la empresa.

Para organizar una comida de empresa original no es necesario acumular actividades. Lo más importante es definir qué quieres conseguir y crear una experiencia coherente con la cultura y los valores de la organización. El espacio, la gastronomía, la ambientación, la comunicación y las actividades pueden utilizarse para aportar personalidad y sorprender al equipo. Escríbenos. Ideas tenemos unas cuantas. Y estamos bastante seguros de que alguna te va a gustar.

Las actividades pueden ir desde experiencias gastronómicas y música o espectáculos hasta dinámicas entre equipos, juegos o acciones de reconocimiento. La elección debería depender del perfil de los asistentes, el objetivo de la celebración y la cultura empresarial, evitando incorporar actividades únicamente porque “hay que hacer algo”.

Además de la capacidad y el presupuesto, conviene valorar la ubicación, accesibilidad, opciones de transporte, posibilidades de personalización, oferta gastronómica y necesidades técnicas. El espacio debería estar al servicio de la experiencia y facilitar la participación de los asistentes. ¿Y dónde encuentras ese sitio? Déjanos esa parte. En Up Spain conocemos muchos espacios y podemos ayudarte a encontrar el que mejor encaje con lo que tienes en mente.

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