Por qué los jóvenes necesitan una “guía de viaje”

Formar parte de una nueva empresa puede ser como un viaje a un país extranjero. Toda una odisea y un cúmulo de sensaciones extrañas y, en muchos casos, incómodas. Nada grave porque todo es cuestión de tiempo, la aclimatación al nuevo entorno laboral es una sucesión de fases que hay que ir superando y que requieren paciencia, pero, los principios suelen ser duros.

Hay unos hábitos, costumbres, roles y jerarquías que, de primeras, nadie puede conocer y mucho menos entender. Solo el paso del tiempo hará que los nuevos empleados se vayan acoplando a la dinámica de la organización.

La figura del “guía”

Como decíamos antes, una nueva experiencia profesional puede verse como un viaje al extranjero. Para una experiencia más placentera en un viaje de ocio, el guía resulta indispensable. Solo él conoce los puntos clave del destino, su idioma y las características, seguro peculiares, de los habitantes de ese país.

Si trasladamos al mundo empresarial ese concepto, una persona con experiencia en la empresa puede ser de gran ayuda a las nuevas incorporaciones que vayan entrando a formar parte de la plantilla.

Con esos nuevos trabajadores hay que mostrar mucha empatía ya que se encuentran en un ambiente totalmente desconocido. No poseen ningún tipo de información de las personas, la empresa, su cultura, los proyectos en los que está involucrada o la forma de trabajar. Es posible, incluso, que se hable otro idioma. Si a eso le sumamos el nerviosismo relacionado con causar una buena impresión e intentar no cometer ningún error en los primeros días, la situación se puede volver más que estresante, sobre todo para las personas más jóvenes y sin experiencia.

Siguiendo la metáfora del “guía de viaje”, encontrar una persona que acerque la empresa a los nuevos reclutas es una gran solución para intentar que la productividad no se vea afectada y que cojan ritmo de trabajo lo antes posible.

Esa figura le puede informar de primera mano, y de una forma más amena y cordial, de muchos aspectos generales y cotidianos, por ejemplo:

  • Códigos internos
  • Reglamento de vestimenta
  • Horarios
  • Días especiales
  • Tiempos para descansos
  • Ubicación de zonas de ocio y comunes
  • Aparcamiento
  • Horarios del transporte público
  • Ubicación de los departamentos

Así mismo, el guía también puede orientar a la nueva incorporación en aspectos estrictamente laborales. Es decir, ir ayudándolo en el día a día:

  • Presentándole a los compañeros
  • Interactuando en momentos de descanso
  • Presentándole a los gerentes y mandos intermedios
  • Orientándole en la forma de trabajar y el funcionamiento de las herramientas que necesita

La integración en una nueva cultura

Aunque todo lo anterior es muy importante, más lo es aún el factor cultural. Si una persona que ya trabaja en la empresa es capaz de integrar de una forma rápida y eficiente los valores empresariales al empleado nuevo, este último tendrá una gran ventaja.

Hoy en día los valores culturales de las organizaciones son fundamentales en el día a día. Tanto es así que los gestores de las compañías destinan grandes recursos y esfuerzos en potenciar esa cultura.

A las personas que empiezan a trabajar en una empresa nueva les resulta complicado en muchas ocasiones, ya no solo entender o sentirse identificados con los valores de una organización, sino simplemente identificarlos. Por eso es de gran relevancia que un “guía” pueda orientar a esos nuevos empleados y mostrarles, de una forma amena y amable, la relevancia que tiene en el día a día, tanto para todo el conjunto de la plantilla como para las personas con más responsabilidad.

Los departamentos de recursos humanos deben potenciar estas figuras, otorgando ciertos beneficios a aquellas personas que lo hagan sin ningún tipo de interés. El compañerismo y la unión son elementos imprescindibles para el progreso de cualquier compañía, estando estrechamente relacionados con la creación de valor, la productividad y la eficiencia.


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