Los Juegos Olímpicos como espejo al mundo empresarial

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 de este verano han hecho que todo el mundo esté pendiente de esta histórica competición deportiva.  Sabemos que se han escrito ríos de tinta y se han hecho miles de horas de video con resúmenes de los mejores especialistas en sus disciplinas batiendo récords, ganando pruebas y colgándose medallas.

¿Y si pudieran las Olimpiadas ofrecer al mundo empresarial un enfoque diferente para mejorar la forma de trabajar y ser mejor?

Puede ser realmente una oportunidad para que las empresas y empleados adopten actitudes que hagan incrementar la productividad.

Existen muchas similitudes entre el mundo empresarial y el deporte de élite. Quizá lo que más tengan en común sea la presión por alcanzar los objetivos. La exigencia que hay en ambos lugares hace que puedan aprender el uno del otro, y no por dónde podéis estar pensando. Sino a la salud física y mental de esta gestión,  esta edición de los JJOO nos ha dejado recuerdos como el de la atleta Simone Biles, que debemos implementar en nuestro día a día en el trabajo, en entornos donde la consecución de un objetivo pone en manifiesto comportamientos saludables negativos.

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Quizás, el  propósito es lo que más se diferencia un entorno laboral de un entorno deportivo. En muchos trabajos, las personas no se dedican a lo que de verdaderamente aman, no es su sueño de infancia, es simplemente un trabajo. Trabajo que puede proporcionarnos una estabilidad, que ofrece grandes posibilidades y un gran futuro, pero no puede compararse a un atleta que dedica su vida a mejorarse día a día en la disciplina de sus sueños.

El propósito aquí no es comparable y, por tanto, tampoco el esfuerzo o dedicación para mejorar. El deportista de élite lo da todo por sí mismo, ya sea deporte individual o conjunto, y como decimos, se esfuerzan en ser mejores y en dar la mejor versión de sí mismos.

En ambos mundos, el de negocios y el deporte de élite, hay que darlo todo. Lo importante no es ni ganar el oro, ni la plata ni el bronce, es dar lo mejor de uno mismo. Batir la mejor marca personal tanto dentro como fuera de la competición.

La creencia de que el deporte es diferente a los negocios

Es obvio que deporte y negocios son elementos de la vida diferentes. Ya lo hemos comentado, pero que sean tan dispares no es sinónimo de que se no tengan algunas similitudes.

No importa si hablamos de un juez, una directiva de Google o de la gimnasta Simone Biles, el camino hacia éxito se basa en 3 pilares: planificación, preparación y entrenamiento. Añadiéndole el pellizco de suerte necesario que nunca viene mal para que todo fluya a la perfección.

La mejora continua del deporte es algo en lo que se debería fijar el mundo de los negocios. Si una empresa crea una estrategia de recursos humanos basada en ser mejor día a día estará ganando terreno a su competencia, sus empleados se sentirán mejor, más cómodos, más identificados con la organización, más comprometidos y, sobre todo, el nivel de la plantilla crecerá continuamente. Ese mayor nivel de los miembros de la empresa mejorará la productividad, el desempeño y, en general, hará que la empresa sea más valiosa.

La motivación como gran factor diferenciador

Son muchos los factores que motivan nuestras acciones y, a menudo, no nos damos cuenta de ellos.

El miedo es uno de esos impulsores, aunque a priori no lo parezca. El temor por fallar o el miedo a mostrar vulnerabilidad son también parte de la base que sustenta el camino del éxito. Esforzarse por sobresalir implica aceptar que habrá fracasos.

Independientemente de que seas un deportista olímpico o un trabajador de una empresa, el camino que has de llevar es el de la superación personal, ni más ni menos que mejorar día a día, sin olvidar la estabilidad emocional y salud, para conseguir dar lo mejor de ti mismo

¿Cómo ayudar a tu equipo a estar motivado en verano?

El verano es sinónimo de vacaciones pero también de trabajo. El calor, la ausencia de compañeros y el cambio de rutinas son algunos de los factores que contribuyen a que se pierda la concentración durante la temporada estival. Las siguientes recomendaciones ayudarán a mantener una alta productividad en la oficina, a la vez que facilitarán disfrutar del verano.

Valorar la tranquilidad


En verano, las oficinas se vacían y es el mejor momento para poner las ideas en orden. El teléfono suena menos, hay menos reuniones y menos compañeros con los que interactuar. Es un gran momento para poner nuestra cabeza y nuestra agenda en orden así como para fijar objetivos, pensar nuevas ideas y adelantar todas aquellas tareas que se nos atascan durante el resto del año.

 

Establecer el horario de verano

Ofrecer horarios flexibles en el verano ayuda a los empleados a sentirse más productivos.
Hay muchas opciones diferentes de horario de verano, y puede elegirse el que mejor se adapte a la empresa y a los trabajadores.

 

Regular la temperatura

Las temperaturas veraniegas son uno de los factores con más peso a la hora de mermar la productividad del equipo de trabajo. Demasiado calor y cualquier resquicio de productividad quedará anulado. Demasiado frío y el aire acondicionado podrá ser la causa de caer enfermo. Establecer la temperatura correcta en la oficina es esencial pero ¿cuál es? La temperatura ideal está entre los 22°C y los 24°C.

 

Cambiar la decoración de la oficina

Una oficina gris y monótona en la que no haya orden visual no inspira a los empleados a trabajar más duro, especialmente cuando fuera hay césped verde y luz a raudales. Algunos cambios en la decoración ayudarán a inyectar una gran dosis de energía al equipo.

Decorar la oficina con plantas y colores e imágenes más veraniegos es una de las posibilidades. También es bueno asegurarse de que se está aprovechando toda la luz natural posible. Dar a los empleados la oportunidad, dentro de un orden, de decorar su espacio de trabajo también es beneficioso. Esto hace que se involucren en el proceso y podría ayudarlos a sentirse más cómodos en su entorno.

Una buena planificación

Planificar el día, la semana y el mes es conveniente en cualquier estación del año. También es una gran manera de poder reaccionar ante los imprevistos, rendir más en el trabajo, colaborar con los compañeros sin estorbarse y, sobre todo, para administrar el tiempo de manera más inteligente.

Por otro lado, se recomienda establecer metas a corto plazo en vez de abordar grandes proyectos. Hacer esto permite que los empleados no se preocupen por perder algo mientras están de vacaciones y les da tiempo para ocuparse de las tareas diarias que puedan surgir. 

Otra opción es tener proyectos y objetivos más pequeños que puedan enviarse y lograrse en no más de dos semanas. Las metas a corto plazo ayudan a mantener al personal más motivado porque parecen más alcanzables que los proyectos largos. 

Hacer ejercicio

Mantener una rutina de ejercicio mejora la capacidad mental, la concentración y acelera el proceso de aprendizaje. Por supuesto, salir a correr bajo las elevadas temperaturas del mediodía no es la mejor idea pero no deberíamos renunciar a las actividades dirigidas de un gimnasio, nadar en la piscina o practicar deporte temprano o a última hora del día. ¿Aún no conoces UpBienestar?

Por otro lado, una buena alimentación y una dieta equilibrada son pilares esenciales para la productividad, una buena concentración y la mejora del rendimiento. En verano se hace especialmente necesario hidratarse, aumenta la ingesta de frutas y verduras así como reducir el consumo de cafeína. Cuidar nuestra alimentación es necesario todo el año pero, especialmente, con el calor.

 

El teletrabajo, una solución

Para muchos empleados, trabajar de forma remota ha sido una gran solución descubierta a raíz de la pandemia y que les permite mantener la productividad y equilibrio entre la vida laboral y personal para los meses de verano. Permitir que los empleados trabajen desde casa hará que sean más productivos.

Además, con la tecnología de la que disponemos hoy en día, nunca ha sido tan fácil hacerlo. El software de comunicación y colaboración adecuado para la oficina también hace que sea realmente sencillo ponerse en contacto con trabajadores remotos y saber que se puede contactar con ellos en caso de una emergencia o solicitud urgente.

Por último, es importante tener en cuenta la importancia de dedicarnos algo de tiempo a nosotros mismos. Esto no quiere decir que haya que ir a una paradisíaca isla de vacaciones para poder hacerlo sino más bien se trata de reservar algo de tiempo a hacer algo con lo que se disfrute. Este sencillo gesto tendrá un impacto positivo directo en el estado de ánimo y, por lo tanto, en la productividad de todo el equipo.


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