Lifelong learning: un nuevo modelo de formación en las empresas

La sociedad cambia a marchas forzadas y en paralelo a ella lo hace el modelo de empleo. La transformación digital genera una brecha en la que millones de personas carecen de los conocimientos y herramientas que las empresas necesitan para el desarrollo de su labor. Por ello, hoy es casi una obligación para las compañías ofrecer una formación a sus empleados que los vincule con las nuevas necesidades laborales. Por este motivo, también se demanda de cualquier profesional mantener una actitud activa de aprendizaje.

El ser humano nunca deja de aprender en su vida. Tampoco debe cesar de hacerlo en el desarrollo de su carrera profesional. El lifelong learning o aprendizaje a lo largo de la vida es una exigencia del mundo en que nos encontramos.

Un estudio elaborado a mediados del pasado año por Manpower Group y el economista de la Universidad de Barcelona Josep Olivier señalaba que, en el año 2030, el mercado laboral española dejará sin cubrir al menos dos millones de empleos. ¿La causa principal? La falta de los conocimientos necesarios de aquellos que entonces tendrán más de 45 años. Y en este punto conviene no olvidar que la edad media de la sociedad española se incrementa cada año, que cada vez existen más trabajadores que se encuentran por encima de los 45 años.

Estos datos no significan que en el año 2030 vaya a existir un déficit formativo en España. El problema se halla en que la evolución de las necesidades profesionales es tan rápida que no es suficiente hacer una carrera o una formación profesional y mantener un mismo puesto con esos conocimientos. Ya no es posible especializarse en algo estudiando durante cuatro o cinco años y mantenerse casi 50 años trabajando a partir de esos conocimientos adquiridos.

Empleos que desaparecen, empleos que aparecen

Un informe del Fondo Económico Mundial asegura que en 2025 desaparecerán más de 80 millones de puestos de trabajo. Entre las especialidades que corren más peligro de empezar a ser marginales están algunas como la contabilidad, la grabación de datos o las labores administrativas.

Esta cifra puede llamar al pesimismo. Pero hay que observar la otra cara de la moneda. Porque la verdadera noticia que encierra el informe de la entidad supranacional es que, en ese mismo año 2025, se crearán 95 millones de empleos que hoy no existen. La conclusión es evidente: la transformación digital está cambiando el mercado y, por ende, también la formación. Hoy es necesario que todos los trabajadores lleven a cabo una formación constante para ir incorporando nuevos conceptos de alta empleabilidad a sus puestos de trabajo.

Aunque no seamos expertos, todos debemos saber qué es y cómo funciona el Big Data, la inteligencia artificial o el marketing digital. Y los conocimientos sobre estos temas evolucionan constantemente, por lo que hay que seguir formándose en ellos. Se trata de algo estructural. Es responsabilidad de la sociedad en su conjunto asumir el reto del lifelong learning; deben hacerlo los trabajadores, las empresas y los organismos públicos. Una sociedad preparada para los conocimientos que demanda el mundo en su futuro más inmediato es una sociedad que crecerá y que generará riqueza para sus ciudadanos.

Qué conocimientos serán los más demandados en los próximos años

Ya en 2017, la Comisión Europea alertaba de que las competencias digitales eran necesarias en el 90% de los puestos de trabajo. No contamos con datos hoy en día, pero estamos convencidos de que el porcentaje se habrá elevado. Lo que sí podemos saber es que existen algunos aspectos tecnológicos que suponen un plus para cualquier perfil profesional.

Dentro de muy pocos años contar con estos conocimientos será casi una obligación, por mucho que la profesión no esté específicamente relacionada con ellos. Esto no quiere decir que todos los trabajadores deban ser expertos, pero sí que deben entender los aspectos clave y las herramientas de estas especialidades que sirvan para resolver los problemas o dotar de soluciones relacionados con ellos en su labor cotidiana.

  • Ciberseguridad. La digitalización ha generado un nuevo riesgo: la ciberdelincuencia. Cualquier empleado puede ser el agujero por el que se cuele un delincuente que pueda hacer perder millones a las empresas. Por ello, todo profesional debe tener conocimientos básicos actualizados de cómo protegerse ante esta amenaza creciente y cuáles son las claves para alertar de posibles ataques.
  • Marketing digital. Posicionamiento SEO, SEM, analítica web, keywords, CMS… Conceptos como estos forman parte troncal del día a día de las empresas. Estar al tanto de los datos del rendimiento de la web de la compañía o conocer las claves para posicionar un contenido en Google es fundamental para entender qué se está haciendo bien y qué se puede mejorar. En un nuevo mundo en el que prácticamente todo se puede medir, conocer los principales conceptos y herramientas del marketing digital es, cada vez más, una necesidad para cualquier trabajador.
  • Big Data. Cada interacción que hacemos en Internet genera datos. Y la suma y análisis de los millones de datos ofrece una visión objetiva del comportamiento de clientes o simples usuarios de las páginas webs. Nadie te va a pedir que seas un experto en análisis de datos, pero sí adquirir capacidades para interpretar los datos.
  • Blockchain. Todos hemos oído hablar de las criptomonedas. Pero la tecnología Blockchain va más allá. Las empresas son conscientes de que con ella se podrán reducir costes, acelerar los trámites y desarrollar nuevos tipos de inversiones. Saber qué es la tecnología Blockchain, entenderla y poder trabajar a partir de ella es hoy un elemento diferenciador para cualquier empleado. Muy probablemente mañana será una necesidad. En un mundo cambiante, aplicar el aprendizaje continuo en este campo es una garantía de empleabilidad y satisfacción por parte de la empresa.

Las carreras profesionales son más dinámicas que nunca. Difícilmente un trabajador estará dentro de 10 años en el mismo puesto en que está hoy. Las principales empresas lo saben. Varios ejemplos: Amazon invertirá 700 millones de dólares para su programa de formación para empleados, de aquí a 2025; Accenture invierte 1.000 millones de dólares anuales en sus programas de formación y actualización de capacidades para sus empleados. Hoy, la formación es una parte más del desempeño profesional, quizá la más importante. El lifelong learning, mantener nuestros conocimientos actualizados a lo largo de la vida, supone una exigencia para cualquier perfil profesional.

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