8 sencillos gestos para combatir la astenia primaveral

Llega la primavera. Los días son más largos, los árboles se llenan de brotes y los pájaros cantan. Sin embargo, tú apenas puedes moverte y cualquier reto te supone un esfuerzo titánico. Te falta energía, te cuesta concentrarte, estás desmotivado, irritable, con ansiedad, sin ganas de nada, pero ¿por qué?

Mito o realidad, lo cierto es que por estas fechas son muchas las personas que sufren estos síntomas conocidos como astenia primaveral. La astenia (¿sabes que también se da en otoño?) viene a ser un trastorno adaptativo como consecuencia de la subida de temperaturas y el cambio horario previsto para el último domingo de marzo (adelantando los relojes una hora).

Tranquilo, la batalla no está perdida. Enfréntate a ella con ganas y logra reducir su impacto poniendo en práctica unos sencillos gestos.

1. Revisa tus hábitos alimentarios

La primavera es buen momento para revisar tu alimentación y adoptar nuevos hábitos saludables. Las frutas y verduras son indispensables y te van a proporcionar las vitaminas y minerales que tu cuerpo necesita.

Las frutas específicas de esta época son naranja, fresa, kiwi, piña, pomelo y las primeras nectarinas.

En cuanto a las verduras, coliflor, alcachofa, espárrago verde, guisantes, puerros y lechugas son aquellas que estarán en sus óptimas condicionas en esta época. Saber que están en su punto te ayudará a decidirte con el menú a la hora de comer.

El aguacate, un gran aliado

Otro alimento a tener en cuenta es el aguacate, gran fuente de vitaminas E, C y K. Gracias a la vitamina E, el cuerpo refuerza su sistema inmunológico y hace frente a bacterias y virus tan frecuentes en esta época. La vitamina C facilita al cuerpo la absorción del hierro, además de ser indispensable para la piel y los huesos. Mientras que la vitamina K ayuda a producir proteínas para fortalecerlos.

Por su parte, el magnesio y el hierro, también presentes en su composición, son indispensables para el bienestar general. Cuando sus niveles son bajos se produce esa fatiga y debilidad tan primaverales.

Al encontrarte cansado quizá pienses que necesitas reforzar tus defensas con algún complejo vitamínico. En este caso debes consultar con tu médico, nunca caer en la automedicación ya que tu salud podría verse perjudicada.

2. Mantente hidratado

El cambio brusco de temperaturas trae consigo un aumento de la sudoración. Tu cuerpo necesita recuperar esos líquidos para evitar deshidratarse. Tener una botella de agua en tu puesto de trabajo te ayuda a tenerlo en cuenta y beber frecuentemente

Por su parte, en esta época es mejor que prescindas de los refrescos hipercalóricos, o al menos reduce su consumo si los tomas de forma habitual.

3. Haz ejercicio

La proximidad del verano trae consigo ganas de cuidarnos y hacer ejercicio físico. Lo ideal sería hacerlo durante todo el año, pero no siempre así. Realizar actividades físicas moderadas contribuye a reducir los niveles de estrés.

En principio, esto también contribuye a conciliar el sueño, aunque se dan casos de personas que al practicar ejercicio a última hora del día logrando el efecto contrario.

4. Acéptala como viene

Es evidente que a nadie le gusta encontrarse débil, pero en ocasiones le damos demasiada importancia a la astenia, lo que en algunas personas despierta cierta ansiedad.

Aunque no estés al 100% de tus energías, no le busques demasiada explicación. Acéptalo como el despertar del organismo tras el largo invierno e intenta minimizar sus consecuencias. En dos semanas habrá desaparecido.

5. Haz limpieza

En muchos países existe la costumbre de realizar la famosa limpieza de primavera. Extrapola esa idea a tu oficina y libérala de todo aquello que no sirva. Papeles acumulados, tareas pendientes, objetos que ocupan y no te sirven. Sé práctico y deshazte de todo aquello que te distraiga y no te aporte nada. ¿Has sucumbido ya al fenómeno Marie Kondo?

6. Planifica

En esta época en la que te encuentras sometido a bruscos cambios de temperatura y cierta inestabilidad puede darte la sensación de que no llegas a todo. No sería raro que la falta de concentración tan característica de la astenia primaveral, hiciera que te olvidaras de fechas importantes o tareas pendientes.

Una buena planificación te puede ahorrar muchos quebraderos de cabeza (y algún que otro disgusto). A modo de recomendación, anota tus  citas o reuniones en cuanto se programen. Aun siendo provisionales ya estarás a tiempo de modificarlas.

Si tienes plazos de entrega no está de más que te programes unos avisos con suficiente antelación por si acaso.

7. Mantén las rutinas

Con la llegada del buen tiempo y el cambio de hora, los días se hacen más largos. Cuando sales del trabajo ya no es de noche y te apetece regresar dando un paseo o realizar otro tipo de actividad, retrasando incluso la hora de la cena.

Los cambios en las rutinas diarias suelen generarnos una ligera inestabilidad nada conveniente para minimizar los efectos de la astenia. En la medida de lo posible mantén una regularidad en tus horarios.

Si te cuesta dormir es buen momento para poner en práctica algunos de los hábitos que te ayudan a conciliar el sueño como reducir la cafeína y el alcohol, preparar el entorno adecuado y prescindir del uso de pantallas.

8. Escucha música

Si aun poniendo en práctica los puntos anteriores no hay manera de combatir la astenia primaveral, habrá que recurrir a la artillería pesada. Recurre a grandes temas musicales de todos los tiempos para empezar el día de un brinco.

Aquí puedes consultar las 20 canciones para llegar al trabajo con energía que proponíamos recientemente.

 


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