Combatir el frío desde dentro

Diciembre nos ha traído un temporal acorde a esta época del año. Si en circunstancias normales empezamos a sentir frío, ahora la situación se complica. La necesidad de ventilación constante en oficinas y otros espacios cerrados para prevenir los contagios por coronavirus, hace que nuestra temperatura corporal sea más baja de lo que debería.

Trabajar sentado frente al ordenador propicia esa sensación de frío, entumecimiento de los músculos y, por lo tanto, posibles dolencias o resfriados a consecuencia de ello. Descubre a continuación cómo entrar en calor de una forma sencilla y rápida.

 

Adaptar la alimentación

Cada estación del año implica una serie de cambios para nuestro cuerpo, por ello es decisivo modificar nuestros menús a las peculiaridades de cada época. En este sentido, hay una serie de alimentos que van a contribuir a mantener el calor corporal a la par que refuerzas el sistema inmunitario frente a  catarros, resfriados y otras complicaciones. En Gourmet a domicilio encontrarás un montón de ideas y menús variados para hacerlo. Encuentra el tuyo porque nunca fue tan cómodo comer en casa y en la oficina.

 

La cuchara, la mejor aliada

Los tradicionalmente llamado platos de cuchara, como sopas y caldos, constituyen un clásico que aporta nutrientes especiales al mismo tiempo que ayuda a entrar en calor.

Por la presencia de carbohidratos (patatas), vitaminas (verduras) y proteínas (carne o pescado) los guisos también resultan muy completos, ya que mientras que la carne es fuente de proteínas, hierro, vitamina B y zinc, el pescado azul es rico en omega-3.

Las calorías que el cuerpo quema al realizar el proceso de la digestión generan calor, de ahí que la temperatura corporal aumente. Sin embargo, no es cuestión de comer grandes cantidades sino hacer varias comidas moderadas pero repletas de alimentos calientes y energéticos.

Como no podía ser menos, los platos de cuchara encuentran en las legumbres su ingrediente principal. Estas suponen una importante fuente de hidratos de carbono en la dieta mediterránea, considerada como una de las más saludables que existen. Garbanzos, alubias y lentejas son los ingredientes principales de sabrosos y reconfortantes platos de nuestra gastronomía.

Además, en relación con el bienestar psicológico, seguir una dieta con niveles altos de carbohidratos y bajos en grasa se asocia con niveles menores de ansiedad y depresión.

 

Alimentos energéticos

Ya en el otoño comienza a apetecernos consumir alimentos más energéticos y con mayor densidad nutricional como el arroz y la pasta. Según vayan transcurriendo las semanas y el invierno vaya asomándose, el cuerpo irá incrementando su demanda de carbohidratos. Consumiendo arroz y pasta combinados con verduras de temporada, te aseguras el aporte de energía y calor que requieres.

Por ejemplo, el ajo y la cebolla refuerzan el sistema inmunológico de una forma sencilla. De hecho, mientras que primero es un buen aliado contra los resfriados, la segunda es una gran fuente de vitaminas con propiedades antireumáticas.

 

Tentempiés con fundamento

Considerados un nutritivo tentempié que te ayudará a reponer fuerzas a media mañana (o cuando lo necesites) los frutos secos son fuente de antioxidantes, fibra y potasio. Entre ellos destacan las nueces, cuyo consumo es altamente beneficioso tanto para el cerebro como para el sistema inmunitario; las almendras que están recomendadas para frenar el cansancio y la fatiga; y las avellanas que estimulan la memoria, lo que tiene un efecto positivo en el rendimiento intelectual en el trabajo.

Por otro lado, el chocolate es una buena fuente de energía que protege el corazón, mejora el rendimiento cognitivo y reduce la hormona del estrés. Además, tomarlo cuando se está desanimado tiene un efecto inmediato positivo tanto en el estado de ánimo como en la concentración.

Tanto los frutos secos como el chocolate son alimentos de alto contenido calórico y por lo tanto producen calor.

 

La fruta, indispensable

Aunque quizá no ayude a combatir el frío, el consumo de frutas ricas en vitamina C ayuda a fortalecer las defensas con lo que es una buena manera de prepararse frente al descenso de temperaturas. Es más, según los expertos, durante el invierno debe aumentarse su ingesta con respecto a otras estaciones.

Sin duda, los cítricos son los protagonistas de estos meses. Naranjas, mandarinas, clementinas, pomelos, kiwis y piña son grandes opciones para enriquecer tu desayuno o completar tu comida.

 

Hidratados también en invierno

¿Sabías que el organismo también necesita mantenerse hidratado en la estación invernal? Además de beber agua, una buena forma de conseguirlo es tomando bebidas calientes.

El té y las infusiones son especialmente recomendables ya que, además de ayudarte en tu propósito, pueden resultar beneficiosos para tu salud. En cualquier caso, si te decides a incorporarlos a tu alimentación, infórmate bien tanto de sus propiedades como sus contraindicaciones.

  • Té: rico en antioxidantes puede ser útil para combatir las infecciones del aparato respiratorio.
  • Manzanilla: aporta numerosos beneficios a tu organismo, muchos de ellos relacionados con los procesos digestivos. También ayuda en caso de inflamaciones causadas por acumulación de gérmenes y lesiones en la piel.
  • Tila: sus propiedades antiespasmódicas y relajantes ayudan a controlar el estrés y conciliar el sueño.
  • Menta: facilita la digestión, alivia los procesos catarrales y reduce los síntomas del mal de altura.
  • Jengibre: buen aliado para combatir vértigos, náuseas y vómitos; además reduce la inflamación intestinal y calma el dolor de garganta. Sus propiedades antioxidantes son eficaces para retrasar el envejecimiento de la piel.

 

Cuando sentimos frío, lo primero que hacemos es buscar ropa de abrigo para entrar en calor. Poniendo en práctica las recomendaciones anteriores también podrás hacerlo desde dentro.

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