Cómo descansar bien en verano

Las claves fundamentales para fortalecer el sistema inmunitario son llevar una dieta sana, realizar ejercicio físico de forma regular, mantener a raya el estrés y dormir bien. Y es que, dormir poco o mal influye en muchos aspectos de nuestra salud. De hecho, está demostrado que las personas que duermen menos o peor tienen una mayor probabilidad de sufrir infecciones por virus como la gripe o los catarros. En cuanto al COVID-19 aún no existen datos suficientes para establecer una relación en ese sentido.

Tal como ha manifestado la Sociedad Española del Sueño, lo que está claro es que un sueño de calidad tiene gran impacto en la efectividad de la vacunación contra enfermedades infecciosas. Por ejemplo, en el caso de la vacuna contra la gripe las investigaciones mostraban que aquellos que dormían más desarrollaban más anticuerpos.

Pero ¿qué pasa cuando hace demasiado calor? Descansar y dormir cuando quieres se convierte en una utopía que puede hacer que al día siguiente tu trabajo se vea profundamente afectado, entre otras cosas como encontrarte malhumorado, impaciente e irascible.

 

Aire acondicionado para dormir ¿sí o no?

En las noches de calor que parecen más tropicales que de nuestro propio clima, el aire acondicionado se posiciona como la solución perfecta para atajar nuestro problema. Sin embargo, los expertos aseguran que no es lo más recomendable, ya que puede resecar las mucosas o provocar otros problemas como, por ejemplo, lumbalgia.

Pero entonces ¿no se puede utilizar? Sí, evidentemente. Los expertos recomiendan encenderlo un rato antes de ir a la habitación para así mantener la habitación fresca cuando vayamos a acostarnos. Eso sí, asegúrate de apagarlo cuando ya estés en el dormitorio.

¿Afecta esto también a los ventiladores de toda la vida? No, tanto esos modelos tradicionales como los de techo son buenas opciones a tener en cuenta. De hecho, la mayoría de países tropicales cuentan con ellos. Una de sus ventajas es que no hacen ruido. Son modelos muy silenciosos que mueven y cambian el aire de la habitación con suavidad. La clave está en ese movimiento del aire, aunque la temperatura se mantenga estable. Por eso, refrescan el ambiente pero sin hacerte pasar frío.

Otra opción muy socorrida es procurar que haya algo de corriente entre la ventana del dormitorio y otra habitación, siempre y cuando no te encuentres en medio. Abrir la ventana del baño también es buena idea.

 

 

Consejos para noches calurosas

Si trabajar con más de 24⁰C es complicado, imagínate intentar dormir con esas temperaturas en el termómetro. El problema se agrava cuando, además, se trata de un clima húmedo. Los expertos recomiendan poner en práctica algunos trucos para conseguirlo, y no desesperarte en el intento. Eso sí, no hay fórmulas mágicas así que habrá que armarse de paciencia hasta que el calor comience a remitir.

  • Actividad física. No practiques ejercicio demasiado intenso por la tarde porque eleva la temperatura corporal y te costará conciliar el sueño. Es preferible realizarlo por la mañana y realizar pequeñas caminatas por la tarde.
  • Ropa de dormir. Utiliza un pijama o prendas cómodas y muy ligeras elaboradas con fibras naturales ya que proporcionan una mejor transpiración.
  • Ropa de cama. Las sábanas también deben contar con esa cualidad. Asimismo, procura lavar más a menudo tanto la almohada como su funda. Utiliza solo una sábana y una colcha fina de algodón, que puede retirarse en el momento de dormir. Aunque tiendas a dormir destapado y encima de la cama, mejor es que tengas a mano la sábana por si refresca de madrugada.
  • Ducha. Date una ducha de agua templada justo antes de dormir. Evita el agua fría porque los cambios bruscos de temperatura pueden ser peor remedio.
  • Cenas. Procura hacerlo entre dos y tres horas antes de ir a dormir, y siempre de forma liviana. Ensaladas, frutas, proteína ligera (como pollo o pescado), gazpachos y cremas frías siempre son una gran opción. De todas formas, hay personas que no las toleran bien por la noche así que si es tu caso, abstente de hacerlo.
  • Ventanas. Ventila la habitación cuando ya se haya ido el sol. Si hace más calor fuera que dentro es preferible que cierres la ventana.
  • Aparatos. Desenchufa los aparatos eléctricos de tu habitación y mantente alejado de los dispositivos electrónicos. Evita el calor en cualquiera de sus modalidades.
  • Técnicas de relajación. Si te ayuda a conciliar el sueño puedes leer un libro tranquilo o poner en práctica ejercicios de respiración que inducirán fácilmente el sueño.
  • Ventilación matinal. Al despertarte renueva el aire y mantén las persianas y cortinas bajadas durante el día.
  • Refrescarte. Aplícate paños ligeramente húmedos para refrescarte durante la noche. La frente, las muñecas y los tobillos son lugares clave para hacerlo.
  • Agua. Deposita un vaso de agua en la mesita de la noche para mantenerte hidratado por la noche sin tener que levantarte. En verano procura beber a lo largo del día y poco a poco ya que si lo dejas todo para la hora de dormir tendrás que ir al baño con frecuencia. Evita beber bebidas gaseosas y estimulantes por la tarde.

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