8 Recomendaciones para superar (con éxito) el bloqueo mental

Hay días en los que no te encuentras bien, te puede el cansancio, el estrés o la falta de sueño. Pero hay otros en los que, sin una razón concreta, eres incapaz de avanzar en tu trabajo. No te concentras, te distraes, repites cinco veces la misma frase, te surgen un montón de cosas que te incitan a abandonar lo que estás haciendo… Seguramente ya hayas sufrido algún que otro bloqueo mental pero ¿sabes cómo superarlos?

 

ALGUNOS CONSEJOS PREVIOS

Dormir lo suficiente, llevar una alimentación saludable y equilibrada y hacer algo de ejercicio son los tres pilares básicos para sentirte bien. El vertiginoso y exigente ritmo de la vida diaria y la sensación de estar siempre online, son algunas de las causas de que llegues a casa con las preocupaciones del trabajo y viceversa. Establecer prioridades, relativizar, bajar el ritmo e intentar cambiar el chip a tiempo te evitará males mayores.

PONTE UN TIEMPO

Por lo general, saber que dispones de una semana para realizar una tarea te impulsa a divagar y no centrarte. Seguro que más de una vez has empleado varias horas (o días) en terminar algo que puedes hacer en la mitad, simplemente porque te sobraba el tiempo. Hay personas que trabajan mejor a contrarreloj, es cierto. Saber que cuentan con un tiempo limitado, les ayuda a gestionarlo y aprovecharlo al máximo.

LA TÉCNICA DEL POMODORO

La técnica del pomodoro (tomate en italiano) fue inventada en los años 80 por Francesco Cirillo. Es un método sencillo, práctico y rentable que ayuda a gestionar el tiempo de una manera productiva. Un bolígrafo, papel y un temporizador de cocina (de ahí lo del tomate) te ayudarán a centrarte eliminando las distracciones.

La realidad es que nos cuesta mantener la concentración durante largos períodos detecnica del pomodoro tiempo, por lo que esta técnica sugiere limitarlos a 25 minutos. Al final de cada uno debe hacerse un pequeño descanso de 5 minutos. De esta manera se obtienen varios beneficios: aprovechar el tiempo al máximo, aumentar la productividad y descansar lo necesario para volver con ganas. Cada cuatro bloques el descanso será un poco más largo.

Cada persona tiene su forma de trabajar, así que lo mejor es probarlo y adaptarlo a tu ritmo y circunstancias.

CAMBIA DE TAREA

Lees sin leer, terminas una frase y vuelves a empezar, no consigues fijar tu atención… Lo que estás haciendo no es productivo, no avanzas y te agobias, sobre todo si el tiempo juega en tu contra.

Acéptalo, antes de sentirte culpable por no hacer nada y dejar escapar el tiempo, es mejor cambiar de tarea y lograr que ese tiempo sirva para algo. No hay nada peor que la sensación de desperdiciarlo.

Seguro que hay algo que puedas hacer. Luego retomarás con más ganas la tarea y con la satisfacción de haber cumplido un objetivo.

CHARLA CON UN COMPAÑERO

 El simple hecho de verbalizar lo que te preocupa es similar a desprenderte de una pesada losa que te impide avanzar. Prueba a comentar a tus compañeros por qué te has quedado atascado. Hablar de ello te ayudará a relajar la tensión, restándole importancia y encontrando quizá otra manera de salir del atolladero y poder concluir tu tarea.

HAZ UN PARÉNTESIS

Si nada de lo anterior da resultado, ha llegado el momento de hacer un paréntesis. Levántate, da un pequeño paseo por la oficina, aprovecha para ir al baño y refréscate.  ¿Es tu rato de descanso? Prueba a tomar un café o un té, incluso mascar un chicle o degustar un caramelo te servirán de distracción. Cuando tengas la oportunidad realiza unos pequeños (y discretos) estiramientos o sal a tomar el aire, ¡oxigénate!

MIRA POR LA VENTANA

A menudo trabajamos en oficinas con grandes ventanales pero inundadas de luz artificial. Mirar por la ventana es un buen ejercicio de distracción, a la vez que te ayuda a descansar la vista. Un exceso de luz brillante, fijar la atención continuamente en las pantallas, pestañear poco o leer demasiado cerca son hábitos que pueden influir negativamente en la salud de nuestros ojos. Si los notas secos o te molestan, consulta a tu médico.

ESCUCHA MÚSICA

Resulta sorprendente cómo puede cambiarnos el estado de ánimo con tan sólo escuchar los primeros acordes de una canción. Puede que escuchar música te motive, quizá te alegre o tal vez te relaje. Lo que está claro es que se activará un clic en tu cerebro que te ayudará a despejar la mente. ¿Sabías que hay una canción específica para reducir el estrés?

Una propuesta interesante es crear tu propia lista de temas para estos momentos. Haz una lista de las canciones que más te ayuden en este sentido y tenla a mano cuando el bloqueo mental haga acto de presencia… ¡éxito asegurado!

BUSCA OTRA MANERA DE HACERLO

No te cierres, cambia la perspectiva. A veces nos obsesionamos con un camino cuando hay otros que llevan al mismo sitio. Piénsalo, ¿se puede hacer de otra manera? Es una tarea que sueles hacer a menudo y ¿siempre te atascas en el mismo punto? Quizá haya llegado el momento de introducir algún cambio o directamente cambiar de método. Saldrás ganando.

ESCRIBE UNA LISTA

Es evidente que las preocupaciones diarias son uno de los motivos principales del bloqueo mental. Pero hay ocasiones en las que son pequeñas tareas pendientes (por lo general sin importancia) las que nos impiden concentrarnos y enfocar nuestra energía en lo que estamos haciendo. Una lista a mano donde poder apuntar esas tareas relaja la tensión de nuestra mente y nos permite continuar con nuestro trabajo.

En esto consiste la procrastinación. Aplazar lo que debemos hacer anteponiendo a modo de excusa otros quehaceres a los que se les da una urgencia que no tienen. Esto  lleva a un círculo vicioso entre la ansiedad y el sentimiento de culpa.

Todos hemos sufrido un bloqueo mental (o varios) mientras desarrollamos nuestra labor profesional. Mantén la calma, pon en práctica estos consejos y ¡vuelve al trabajo con energía!


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